Les compartimos una crónica que recoge el alma y el avance de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Lucena en su llegada a Villamanrique de la Condesa, una de las paradas con más solera, tradición y fe de la romería.
Las fotografías plasman a la perfección las dos realidades de este camino. Por un lado, la exigencia de la rúa: el calor del mediodía, el polvo suspendido en el aire y el esfuerzo de los peregrinos al pisar las primeras arenas. Por el otro, la recompensa humana y devocional: las miradas de los más pequeños heredando la tradición, el compás de una guitarra y la convivencia eterna entre hermanos.
Cobijados por la sombra de los pinos y con su Simpecado abriendo paso, Lucena sigue sumando kilómetros de fe con el corazón puesto en la Virgen.








Galería Fotográfica realizada por: Isaac Fernández Pintor






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